LA EVALUACIÓN
Quinta
estrategia ignaciana en la Pedagogía Ignaciana
1)
Reflexión que surge del propio encuentro y de la
lectura de los aportes realizados por los Consejos Directivos y de Pastoral:
Quedó asegurado que es la evaluación la que
garantiza la calidad transformadora de la educación.
Como relevante podemos decir que todos los presentes coincidieron en que:
no es lo mismo evaluar objetos, acciones y procesos, que evaluar a personas y
evaluarse a sí mismo. Por ello se reafirma que lo característico de la
espiritualidad y pedagogía ignaciana es que ambos modos de evaluar, el técnico
de la pedagogía y el de la espiritualidad desde la fe, se integran en una
propuesta global y operativa. Podemos decir que la evaluación es un instrumento
y un ejercicio de espiritualidad para conseguir la información necesaria y su
juicio o valoración para tomar decisiones.
Reconocemos entonces que, para San Ignacio, tres son los puntos esenciales
de toda evaluación desde la espiritualidad: el conocer, valorar las cosas
y tomar decisiones.
2) Propuesta para agregar al cuadro del Perfil Directivo
en resaltado:
|
Persona con
·
cultura
de la evaluación: conoce y valora.
·
Capacidad de escucha y acompañamiento.
·
mirada
humana, profesional, crítica.
·
mirada
espiritual
desde la
práctica personal del examen ignaciano.
|
de lo hecho
EVALUACIÓN
|
Persona que
con un oído en la gente y otro en Dios
·
genera
espacios de discernimiento
- en clave
comunitaria,
- como
herramienta para la toma de decisiones
- implementar
cambios / buscar la mejora continua: toma
decisiones.
·
evalúa
/ discierne
- las
transformaciones (impacto)
* en la
persona,
* en lo social
comunitario y global
* en el
medioambiente.
- lo planificado (procesos, metas/objetivos)
- la voz de
Dios en todo lo que ocurre (examen)
|
|
-Tiene una mirada humilde,
abierta y crítica que le permite valorar con caridad y tomar decisiones con
fundamentos.
-Se autoevalúa y evalúa
cotidianamente las prácticas sosteniendo una cultura de revisión y análisis
para el acompañamiento y la orientación.
-Practica el examen
ignaciano en forma diaria.
-Comparte periódicamente
con su Superior luces y sombras de su accionar a partir de la autoevaluación
y del Examen Ignaciano.
-Con actitud de evaluación
continua, permanece animado por el Magis Ignaciano, buscando siempre el mayor
bien de la humanidad y la mayor gloria de Dios.
|
|
-Discierne y evalúa
permanentemente su práctica de gestión y la confronta con la opinión de pares
y superiores.
-Genera espacios de
discernimiento personal, grupal y comunitario para revisar procesos, evaluar
resultados e impactos, como el modo ordinario de tomar decisiones.
-Genera y sostiene una
cultura de evaluación continua y autoevaluación permanente que permita el
desarrollo de cada uno de los miembros de la comunidad educativa.
-Implementa sistemas de
evaluación institucional, en comunidad, de los aprendizajes de los alumnos,
de los planes y programas, del desempeño del personal, del clima escolar, de
la gestión y de la institución atendiendo al proyecto educativo y a la
misión.
|
3) Resonancias:
- Realizar más evaluaciones personales y grupales.
- Examen ignaciano y autoevaluación sustentan la
misión.
- Evaluación como proceso de superación apostólica.
- Unir la evaluación al espíritu ayudados por el
examen ignaciano y el discernimiento.
- Sostener prácticas de una cultura de revisión y
análisis para acompañar y orientar. Mirada tierna y abierta.
4) Propósitos.
- Llegar a los exalumnos.
- Reunirse más como equipo directivo.
- Explicitar herramientas y estrategias de
evaluación, como tiempos y espacios.
- Desarrollar y crecer en las competencias
personales.
- Fortalecer la autoevalución como práctica del
examen particular ignaciano.
- Generar espacios de discernimiento comunitario.
- Sistematizar los procesos de evaluación.
- Compromiso de generar espacios para reuniones de
cuerpo, evaluar y proyectar para la mejora continua.
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